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Ver PORNO Altera la Actividad Cerebral Igual que Drogadicción y Alcoholismo

La pornografía es una “plataforma” donde muchas personas exploran sus deseos eróticos. En los EEUU, 1 de cada 3 mujeres ve porno regularmente y el 70% de los hombres entre 18 y 24 años visitan un sitio porno al menos 1 vez al mes.

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Esta actividad siempre ha sido foco de controversias. Ciertos movimientos como “YourBrainOnPorn”, quienes dicen no pretender prohibir la pornografía, ni hablar de religión, señalan que su uso es un asunto de salud pública, debido a sus efectos sobre el cerebro.

Entonces, ¿qué es exactamente lo que el porno le hace a tu cerebro? Varios estudios han demostrado que el consumo de pornografía puede “renovar el alambrado” del cerebro, alterando su estructura y funcionamiento, y hacer que nazcan nuevos comportamientos adictivos.

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¿Es esto causa de preocupación?

Las Sustancias Químicas del Cerebro y la Pornografía

Dopamina

Tanto el hecho de tener sexo como mirar porno, hacen que la dopamina sea liberada en las partes del cerebro responsables de las emociones y el aprendizaje. De hecho, es el neurotransmisor que se vuelve más activo. “El cambio principal es el flujo de dopamina. Ver pornografía produce una reacción dopaminérgica”, dice Joe Schranck, especialista en adicciones y fundador de TheFix.com y Loft 107, un centro para una vida lúcida, en Brooklyn, Nueva York.

Este neurotransmisor es el que da el deseo de sentir placer, ya que sus niveles surgen como respuesta a la anticipación y la expectación. Pero el cerebro comienza a cambiar si es que comenzamos particularmente a mirar porno de manera reiterativa: se vuelve insensible a los efectos de la dopamina. Estos efectos fueron demostrados en un estudio del 2014, publicado en JAMA Psychiatry, que realizó los primeros escáneres cerebrales en espectadores de pornografía.

Los investigadores alemanes encontraron que el nivel de cambios en el cerebro se correlacionaban con la cantidad de porno que una persona veía: mientras más porno miraban, menor era su actividad cerebral relacionada con los centros de recompensa, después de que imágenes sexuales eran mostradas en la pantalla.

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Esto hace que posteriormente, el cerebro necesite cada vez más dopamina para poder sentir los mismos efectos. Como resultado, esto le da a una persona una razón para mirar más pornografía. Sin embargo, a veces el cerebro “se desgasta” y detiene la producción de dopamina, lo que deja al espectador queriendo más satisfacción pero con la incapacidad de alcanzarla, según Gary Wilson, profesor de psicología, quien habló sobre este asunto en una conferencia de TEDx. Esto puede provocar al espectador a buscar pornografía más intensa para lograr el mismo nivel de exitación.

“Los cerebros responden a cambios químicos. Cuando la dopamina se libera y hay un sentido de placer, el cerebro primitivo envía el mensaje de repetir el comportamiento para obtener el sentimiento deseado”, dijo Schrank.

El cree que ésta es la razón por la que las adicciones son tan difíciles de eliminar. Las personas tienden a asumir que es solamente un asunto de comportamiento, sin embargo, diferentes cerebros responden a diferentes estímulos, se trate de ir de compras o de pornografía. Dentro de la mente de un adicto, siempre está la necesidad constante de sentir aquel gran estímulo.

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Oxitocina y Vasopresina

Otros químicos del cerebro relacionados con el sexo o la pornografía incluyen la oxitocina y la vasopresina. Estas hormonas son las que nos ayudan a recuperar recuerdos a largo plazo. Trabajan formando una conexión entre tu memoria y el objeto que te dio placer sexual. Esto crea una ola de sensaciones a través del cuerpo, similar estar drogado.

Normalmente, el sexo aumenta los niveles de serotonina, lo que conduce a sentimientos de tranquilidad y relajación. Sin embargo, si el cerebro asocia estos sentimientos con una experiencia pornográfica, posteriormente llevará a una persona de vuelta al porno cada vez que surja el deseo sexual, en vez de a una experiencia real.

La Mente Porno v/s La Mente Adicta

El cerebro de un usuario de pornografía es a menudo comparada con la de un drogadicto o alcohólico. Un estudio del 2014 de la Universidad de Cambridge encontró que el estriado ventral (una estructura del cerebro que juega un papel en su centro de recompensa, o “senderos de placer”) se encendía cuando un alcohólico veía la foto de un trago. En los adictos al porno, el estudio encontró una actividad similar en el cerebro, pero aunque querían más la pornografía, no la disfrutaban más.

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Las investigaciones también encontraron 3 regiones del cerebro que eran más activas en personas con comportamientos sexuales compulsivos, incluyendo el estriado ventral, la corteza cingulada anterior dorsal (encargada de anticipar las recompensas), y la amígdala (envuelta en el procesamiento de la significancia de los eventos y emociones). Se sabe que estas regiones se activan en los drogadictos, cuando se les muestra la droga de su elección.

Pornografía y Tamaño del Cerebro

El cerebro pornográfico no sólo refleja la actividad de los adictos, también cambia de tamaño de manera similar. En el mismo estudio alemán, los científicos encontraron que el volumen de materia gris del caudado derecho del estriado era pequeño entre los usuarios frecuentes de pornografía. Los hombres que miraban porno también mostraron menos actividad en el putamen, otra región del cerebro, la cual se encendía al ser expuesta a estímulos sexuales.

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Estos cambios en el cerebro son similares a los que presentan los adictos a la cocaína, quienes desarrollan anormalidades en áreas, tales como el núcleo accumbens y el estriado, que son responsables del APRENDIZAJE, LA MEMORIA, EL PLACER Y LA RECOMPENSA. A pesar de estos descubrimientos, no es claro si mirar pornografía es lo que causa estos daños al cerebro o si la gente con ciertos tipos de cerebro simplemente ven más porno.

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Estos estudios señalan las potenciales consecuencias sobre el cerebro de mirar demasiado porno. Incluso su uso moderado está correlacionado con una disminución de la materia gris en partes del cerebro que supervisan las funciones cognitivas como la toma de decisiones y la inteligencia.

Para todo la moderación es clave, Schrank aconseja “el cerebro necesita diversidad de actividades también”.

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